jueves, 14 de enero de 2010

INAH

COMO NUEVO



(Foto: Agencia EL UNIVERSAL)

INAH restaura templo del siglo XVIII
El instituto reabrió un inmueble de Santa María Acapulco, en San Luis Potosí, que fue incendiado por un rayo

Luego de intensos trabajos de restauración y con una inversión de 20 millones de pesos, fue reabierto el templo pame de Santa María Acapulco, en San Luis Potosí, que data del siglo XVIII

Después de dos años y medio de intensos trabajos de restauración y con una inversión de alrededor de 20 millones de pesos, recientemente fue reabierto al culto el templo pame de Santa María Acapulco, en San Luis Potosí, y que data del siglo XVIII.
El lugar fue incendiado por un rayo que tocó su característico techo de palma, el 1 de julio de 2007.

El monumento colonial es considerado joya arquitectónica de una ruta misional franciscana fundada en la región de la Sierra Gorda de San Luis Potosí, y es, además, el centro cívico y religioso de la cultura pame, que en Santa Maria Acapulco reúne a la comunidad que más tradiciones conserva, y que participa activamente en las labores.

Con esta acción no sólo se rescata la edificación histórica, sino también el patrimonio inmaterial conformado por un sinfín de costumbres, que los pames aún realizan en torno al templo.

Los trabajos para devolver su valor al inmueble son encabezados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), que ha aportado recursos y personal especializado para su atención.

Las labores se han realizado de manera conjunta con la comunidad de Santa María y su gobierno tradicional, así como con el municipio de Santa Catarina, el gobierno estatal y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

La reapertura del templo se efectuó con la entrega de las primeras obras terminadas, entre las que destaca la restitución del retablo lateral dedicado a la Virgen de Guadalupe, reproducido por Cuauhtémoc Soto, uno de los retablistas más importantes de México.

También se hizo entrega de 10 esculturas policromadas del siglo XVIII, totalmente restauradas por el INAH y que fueron rescatadas del incendio por los pobladores, entre las que destacan las tallas con las que se llevan a cabo los oficios de Semana Santa.

De igual forma se intervino parte del mobiliario y del acervo documental, del que destaca un conjunto de ocho libros, integrado por misales del siglo XVII y documentos parroquiales del XVIII.

En lo que se refiere a la arquitectura de la edificación religiosa, se consolidó la parte estructural; se restituyeron ventanas y puertas con madera de mezquite, se colocaron pisos, se repusieron los altares y el techo de dos aguas con su peculiar sobrecubierta de palma.

Los trabajos de recuperación del templo de Santa María Acapulco son coordinados por la restauradora Renata Schneider, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, y Begoña Garay, arquitecta del Centro INAH-San Luis Potosí.

Al respecto, Schneider explicó que a partir del incendio, el INAH ha llevado a cabo cinco temporadas de trabajo, durante las cuales se han atendido todos los aspectos antes mencionados, bajo tres líneas de acción: una orientada a atender las áreas del edificio que se podían recuperar luego de la acción del fuego.

Otra relativa a los bienes muebles que la comunidad salvó del incendio, entre los que se encuentran documentos gráficos, esculturas, mobiliario, objetos litúrgicos y vestimentas religiosas.

Y una tercera enfocada a hacer las reproducciones de los objetos que se perdieron totalmente.

Destacó que uno de los elementos que representaron una ardua labor fue la pintura mural que decora los interiores y la fachada, donde se llevaron a cabo trabajos de restauración que implicaron mucho tiempo, con los que se logró consolidar la mayor parte de las paredes interiores; aún quedan pendientes por trabajar las dos pilastras de la fachada, que se esperan concluir en este año.

La fachada, abundó, también fue intervenida en su parte estructural, para resolver el colapso de sus dinteles; ahora está en proceso su decoración con un avance de 90 por ciento. Así mismo, se colocó un pararrayos externo a la edificación para prevenir siniestros.

La restauradora del INAH comentó que la decisión de reproducir los bienes que se deterioraron por completo se tomó de manera colegiada, a través de la consulta de un consejo de especialistas, que indicó las normas que se debían seguir para reponer cada elemento perdido.

Destacó que tanto los componentes que se han restaurado, como los restituidos y los reproducidos, se han trabajado con materiales afines a los originales, es decir, tradicionales. En el caso de la pintura mural se usaron arcillas de la región y consolidantes naturales.

Las esculturas se trabajaron con madera que se estofó y pintó, siguiendo las técnicas que implican estos procesos.

Por su parte, la arquitecta Garay explicó que la atención del techo implicó año y medio de diversas tareas iniciadas en 2007, desde el corte de la madera, que se realizó de octubre a diciembre de ese año, tiempo durante el cual se talaron cerca de 600 árboles tropicales, previa autorización de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Durante 2008 la madera fue preparada, luego se procedió a su colocación, y el 1 de julio de 2009 se finalizó el trabajo, incluida la sobrecubierta de palma.

Schneider también destacó que todos los trabajos se hicieron con el apoyo de la comunidad, que se ha involucrado de manera intensa para lograr la recuperación de su templo.

Refirió que un aspecto importante para el rescate del templo fue el trabajo previo que estaba realizando el INAH en el templo, desde meses antes de ocurriera el siniestro, el cual comprendió el inventario y registro del total de piezas que resguardaba, en fichas que indican sus características y fotografías.

Esta documentación se conserva en la presidencia municipal y sirvió como indicador para reponer el valor de cada objeto deteriorado, así como para cobrar el seguro correspondiente, que ha permitido realizar gran parte de los trabajos.

Schneider adelantó que durante 2010 continuarán las labores para finalizar la restauración de la pintura mural y se intervendrán todos los objetos faltantes: lienzos, mobiliario, esculturas, piezas litúrgicas, vestimentas y documentos.

Mientras que en materia arquitectónica serán repuestos el coro y el artesonado, y en lo que se refiere a las reproducciones de los bienes muebles, se continuará con los retablos principal y de los Dolores.

Finalmente, dijo que el proyecto de restauración se tiene programado terminarlo en su totalidad hasta 2012. Paralelamente se trabaja en el diseño de un plan de manejo que permitirá la conservación posterior del templo, así como el desarrollo de talleres con la comunidad para brindarle información sobre cómo cuidar su patrimonio.


Gracias:
Notimex, El Universal, San Luis Potosí
cvtp
http://www.eluniversal.com.mx/notas/651630.html
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