martes, 22 de julio de 2008

"El sexo motiva más que la comida"

LA ENTREVISTA CON JOSEP MARIA FARRÉ MARTÍ, PSIQUIATRA SEXÓLOGO


(Foto: my.batanga.com)

Josep Maria Farré Martí: "El sexo motiva más que la comida"

Dirige el servicio de psiquiatría del Instituto USP Dexeus y es uno de los primeros especialistas que trataron los problemas que da el sexo.

¿Da muchos problemas el sexo?

La sexualidad no es un asunto menor, es un tema que causa un gran sufrimiento. La psiquiatría y la psicología se han aproximado poco y mal a este campo, aunque tiene una importancia predominante dentro de la salud mental. El sexo normal, en cambio, el no patológico, está sobredimensionado socialmente.

¿Qué lugar ocupa el sexo entre los intereses de los occidentales?

Muy alto. Las consultas médicas motivadas por el sexo son propias de un mundo hedonista que da mucha importancia al placer. El sexo es un gran activador, pone en marcha a las personas y al comercio.

¿Da más placer que comer?

Si se hace una clasificación, tal vez el placer de la comida quedaría en primer lugar, porque sin comer no vivimos. Nadie ha muerto por no tener sexo --aunque se puede morir de aburrimiento-- y, en cambio, sí se muere de hambre. Creo que la gente defendería las dos cosas: una buena comida y una buena compañía.

¿Y usted qué opina?

Yo creo que, en Occidente, el sexo mueve más al personal que la comida. Tiene mucha más emoción que la alimentación, motiva más. Aunque la comida ya se ha convertido en un elemento de placer, el sexo produce sensaciones muy directas, da un refuerzo inmediato.

¿Es distinto en Oriente?

En Oriente, desde tiempos remotos, se ha dado mucha más importancia al mundo de la sensualidad, al contacto, al masaje, a todo eso que nosotros vamos incorporando ahora, casi por la convicción de que son buenos métodos terapéuticos. Para ellos, lo sensual es consustancial al sexo. En Occidente no ha existido el Kama Sutra.

¿Por qué motivos le consultan?

El principal problema común a hombres y mujeres --a ellas les afecta más--, es el deseo sexual inhibido, pero la consulta más frecuente entre todos los problemas de origen sexual es la disfunción eréctil masculina, la antigua impotencia. Los hombres sufren mucho con eso.

(Foto: FRANCESC CASALS/Josep Maria Farré Martí)

Es decir, que unas personas tienen siempre el sexo en la mente y otras deciden inhibirlo.

No, no lo deciden. Es una enfermedad, no una decisión. Con la sexualidad, se pueden tomar decisiones hasta cierto punto. El sexo se rige desde el cerebro superior, desde la razón, pero en la mayoría de sus problemas interviene la ansiedad o el miedo intenso. Hablo de patologías sexuales reconocidas internacionalmente. Hablo de sufrimiento.

¿Cómo se resuelven?

Con terapia psicológica, intentando cambiar conductas, con algún fármaco o incluso con afrodisiacos.

¿Afrodisiacos?

El afrodisiaco del futuro será la dopamina, que es el neurotransmisor específico de la actividad, del impulso, del bienestar y del sexo. Las estructuras que canalizan la búsqueda de placer sexual están en el cerebro y se ponen en marcha, de forma fundamental, por la dopamina. Estamos experimentando un fármaco, basado en la dopamina, que actuará en las zonas cerebrales del sexo.

¿Qué zonas?

Hablo de un núcleo identificado en el cerebro que se llama accumbens. Se ha comprobado que en el inicio de la relación amorosa ese punto está lleno del neurotransmisor dopamina. A medida que avanza la relación, el nucleo va perdiendo dopamina y la activación sexual disminuye. Con el paso del tiempo el deseo baja.

¿A qué edad desciende, fisiológicamente, el interés sexual?

Depende del deseo que hayas tenido con anterioridad. Difícilmente una persona que ha sido poco sexual toda la vida se convertirá en un adicto al sexo en la madurez. En general, a partir de los 50 años, en los hombres, y de los 45 en las mujeres el deseo sexual se modera. Pero, si la sexualidad se practica, no hay edad.

¿Cuál es el perfil psíquico de quien sufre eyaculación precoz?

Suele haber sido rápido toda la vida. Con los años, eso empieza a preocupar al personaje. Intenta controlar lo que se le descontrola y cada vez lo logra menos. Ha de aprender a estar atento: siempre existe la señal de que se va a eyacular. Debe identificar y modular esa señal.

¿Y con la disfunción eréctil?

La impotencia surge de una gran ansiedad provocada por el exceso de control. El personaje está pendiente del resultado como si fuera un espectador, y así no le funciona.

¿Y las mujeres?

El deseo sexual inhibido es muy difícil de tratar, porque intervienen factores culturales, de forma de ser, de evolución. Yo he observado en la consulta que muchas mujeres que en principio no tienen deseo sexual si se les dicen cosas bonitas y se las acaricia con cariño llegan a activarse. En un hombre, toda esa sensualidad no es más que un medio que no te queda más remedio que utilizar para conseguir un fin.


Gracias:
ÀNGELS GALLARDO
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=529053&idseccio_PK=&h=080722
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