miércoles, 7 de enero de 2009

María Sabina

Del ritual a la embriaguez de los hongos


(Foto: Archivo/María Sabina “La sabia de los hongos”. Huautla de Jiménez, Oaxaca, 1980)

Una vida sencilla desde su choza de madera y palma, María Sabina es más que una imagen o símbolo de playeras y portadas de discos
El uso de los narcóticos es algo que va más allá de una simple adicción o deseo de tener alucinaciones descabelladas, algunas veces de ensueño y otras cuantas apocalípticas.

Los estupefacientes han sido parte de nuestra historia, de la cosmogonía de un misticismo con una eterna búsqueda de respuestas. En algunas culturas han servido para forjar una identidad y desarrollar costumbres, actualmente las drogas en su mayoría son motivo de muertes y disputas, además de ser una actividad sumamente redituable.

El hablar del uso de drogas nos remite a un buen número de grupos étnicos, como en el sureste asiático con el opio, o el consumo de la coca en Latinoamérica, que cambiaría por completo al momento de que el alemán Albert Niemann en 1860, revelara su estructura química y la forma de sintetizarla, para dar paso a la creación de la cocaína.

En el caso de México la relación entre los narcóticos y los rituales está muy arraigada en grupos indígenas, como lo Yaquis, quienes han empleado sustancias como la mezcalina del peyote, o el uso de la psilocibina en las setas u hongos en la Sierra Mazateca, lo cual nos orilla a pensar en una gran mujer.

María Sabina Magdalena García, o Sa-Bi, como en mazateco se llamaba, fue una curandera de Huautla de Jiménez en la Sierra Mazateca. Nació el 22 de julio de 1894 y murió el 22 de noviembre de 1985.

El saber sobre el manejo de los hongos le sirvió para ser reconocida en todo el mundo, además de que sus conocimientos fueron útiles para encontrar un alcaloide mejor que la mezcalina para sanar la demencia.

Llena de cualidades, tanto como persona como en conocimientos, María Sabina es más que una imagen o símbolo de playeras y portadas de discos.

En un reportaje publicado en 1961 en la revista Universidad de México, recopilan información sobre cómo Gordon Wasson y su esposa Valentina Petrovna, pudieron dar a conocer al occidente el uso de los hongos alucinógenos, y María Sabina siempre estuvo dispuesta para colaborar con ellos y acercarlos a los secretos de la magia mazateca.

En el momento de su documentación Sa-Bi tenía 59 años y es descrita como una mujer serena, con una voz suave y musical, pero con movimientos que se asemejan a un felino. Vestida con huipil y falda de enredo, siempre habló en mazateco, pero a pesar de ello escuchó y respondió ante la incógnita de sus conocimientos.

"Tenía seis años cuando un tío mío se enfermó. Buscaron a un curandero para que lo recetara. Aunque estaba muy chica me di cuenta de que mi tío comió los hongos. Después vi que se puso muy contento, hablaba solo y se reía. Por ultimo se quedó dormido y a los pocos días se alivió". Fue así como María tuvo su primer acercamiento al uso de los hongos.

Siendo pequeña trabajaba en el campo; al no tener para comer y con el recuerdo de su tío, únicamente saciaba su hambre comiendo hongos, eso la ponía muy contenta, "Desde entonces, cuando sentíamos hambre, comíamos los hongos para calmarla y para pedirle a Dios que nos quitara de sufrir. Así nos acostumbramos a ellos".

Sa-Bi entregó su vida al amor, se casó por primera vez a los 14 años, conoció a su esposo hasta el día del matrimonio, pues así eran las costumbres, mientras estuvo casada no tuvo contacto con los hongos, pues las personas que los tomaban no podía tener acercamiento con los hombres. Pasaron seis años, su esposo murió y la dejó con tres hijos.

Tiempo después, volvió a tener un esposo con el que mantuvo una relación durante 13 años, pero una infidelidad provocó su separación. A partir de ese momento, María Sabina se dedicó por completo a curar con los hongos.

A pesar de la desdicha de su vida, siempre se mantuvo con fuerzas para curar a quienes tanto la buscaban, además de trabajar en el campo y hacer los quehaceres de la casa.

Acostumbrada a las cámaras y dispositivos de grabación, María Sabina siempre estuvo dispuesta a aportar algo para el estudio científico de los hongos, y como ella decía, por medio de ellos se puede acabar con las atrocidades del mundo.

¿Conocías a María Sabina?, ¿Crees en el poder curativo de los hongos?


Gracias:
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