jueves, 30 de abril de 2009

'Al sol de Cádiz'

Arte en la calle


(Fotos: José Braza)

Para ver, tocar y disfrutar por la avenida Duque de Nájera que acoge dieciséis esculturas de Baltasar Lobo
Arte para los sentidos. Ver, sentir, tocar. Felipe Faraguna, el director de la Obra Social de Unicaja, animaba a los presentes a una comunión con los gigantes de bronce: "No sólo se pueden tocar, se deben tocar". Caía la tarde en el paseo superior de La Caleta, la avenida Duque de Nájera se llama. Poco antes de que el sol fuera tragado por la mar, las dieciséis esculturas del zamorano Baltasar Lobo (1910-1993) quedaban inauguradas oficialmente. Oficialmente se pueden ver, sentir y tocar. Lo recomiendan.

"Gracias a la hermosa luz de Cádiz, la visión de las piezas cambia prácticamente cada hora", Faraguna expresó esta idea antes de que cayera el lienzo que cubría la ampliación de Al sol, la obra de mayor altura (2,40 metros) de las piezas que componen la exposición Baltasar Lobo: Al sol de Cádiz. Una muestra que se enmarca dentro de las actividades conmemorativas del 125 aniversario de la fundación de la Caja de Ahorros de Cádiz, uno de los gérmenes de la actual Unicaja, y que gaditanos y foráneos podrán contemplar en este "entorno representativo y maravilloso", dijo, hasta el 15 de junio.

Dieciséis esculturas monumentales suman, si cabe, una mayor belleza al paseo que muere en arena y sal. Desde la calle Antonio Burgos hasta el mismo Balneario de la Palma, las piezas eminentemente femeninas y realizadas entre 1962 y 1991 salpican la ancha acera por la que pululaban aficionados y curiosos.

La alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, la comisaria de la exposición, María Porto, el concejal de Cultura del Ayuntamiento, Antonio Castillo y la coordinadora en Cádiz de las actividades de la efemérides de Unicaja, Josefina Junquera, acudieron a la puesta de largo de la muestra de un artista "que aunque no sea muy conocido en España, esperamos que tras esta gira -la primera que se realiza en nuestro país- por las ciudades andaluzas sea más conocido y amado", anheló Faraguna.

Durante la inauguración el regente de la Obra Social quiso arrojar una luz sobre un artista que se exilió a Francia tras la Guerra Civil y que contó "con la ayuda de Picasso" que le solucionó "sus grandes problemas económicos" proporcionándole "un sitio para trabajar y dinero para los materiales".

Lobo desarrolló una excepcional labor en el mundo del arte y muchas de sus piezas se pueden contemplar en "el Louvre y en centros de Venezuela o Japón", relató María Porto, que lee entre líneas la causa del interés del artista por la figura femenina. "Fue un hombre que vivió en España la Guerra Civil y fuera de España la Guerra Mundial, por eso la forma de la mujer puede representar su preocupación por la perpetuidad de la especie", valoró.

La comisaria distinguió "tres etapas" distintas en Al sol de Cádiz. "En la primera de ellas, la figuración se hace más presente y las formas están más marcadas; la segunda se compone de obras donde prima el volumen y en la tercera parece que Lobo descubre el espacio negativo, es decir, los huecos libres donde pasa el aire", desarrolló, azotada por el viento que jugaba entre las piezas.


Gracias:
Tamara García, Cádiz
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